Esta ruta discurre por el Concello de Pontedeume y tiene por finalidad descubrir monumentos o lugares, tanto históricos como naturales, muy importantes en la evolución general de la comarca. Es entretenido por la variedad de construcciones y parajes que visitamos.
La distancia a recorrer es de 10 Km aproximadamente, en un itinerario circular. La duración es de tres horas, como mínimo. La fuerte pendiente del principio, una vez que dejamos atrás el casco urbano, y el largo recorrido, hacen que esta ruta sea dura.
Podemos ver el Torreón de los Andrade, la Capilla de San Miguel de Breamo, la Cátedra de Latinidad, la Fuente de Quintiá, el edificio del Concello, el Castro de Castrelo, la Iglesia Parroquial de Santiago, la Villa romana de Centroña, las Escaleras do Monumento, las Playas de Centroña y Zopazos.
Foto: Jorge Meis
Saliendo desde la Praza do Conde visitamos: el Torreón de los Andrade, los Jardines de Lombardero, la Fuente do Pilón, la Cátedra de Latinidad y el Edificio do Concello.
Seguimos hacia la Iglesia Parroquial de Santiago, en cuyo atrio están los restos de la antigua muralla de Pontedeume, subimos por las escaleras que allí se encuentran y por la Rúa da Fonte Nova hasta tomar las llamadas “Escaleiras do Monumento”. A partir de aquí el camino discurre entre bosques y huertas cruzadas, de vez en cuando, por alguna pista. Al llegar a la cima del monte Breamo, por donde hemos venido caminando, divisamos la Capilla de San Miguel.
Foto: Panoramio.com
A poca distancia, pero ya bajando, encontramos un estrechísimo camino que nos lleva a la Fuente de Quintiá, un lugar que está cargado de leyendas y magia. Siguiendo su reguero de agua vamos descendiendo hasta llegar a la carretera de la aldea de Castrelo. Seguimos por la izquierda y tomamos el primer camino que, casi inmediatamente, vuelve a torcer a la izquierda y nos conduce al enorme Castro de Castrelo. Desde aquí regresamos a la carretera y bajamos, hasta la Iglesia Parroquial de Centroña. Si descendemos hacia la playa, que también visitaremos, y tomamos a la izquierda por la orilla del acantilado, podemos ver la villa romana colgada sobre el mar.
Volvemos a Pontedeume por estrechos caminos que discurren por el acantilado y bajo un bosque de castaños, robles, espinos y otros árboles autóctonos, para terminar en la estación del ferrocarril, donde podemos beber el agua de la famosa fuente que allí se encuentra.
Más información en Club de Montaña “Pico do Castro”: www.picodocastro.com